SIGLO XIX: NACE LA FUNCIÓN POPULAR
En el siglo XIX el Estado
expropió o desamortizó los bienes de las cofradías, tierras de labor
y viñas, vendiéndolas después en públicas subastas. Privadas de sus
sustento
económico, algunas cofradías desaparecerán y otras decaerán
notablemente,por lo que no podrán organizar las fiestas que hasta
entonces acostumbraban. Surge entonces la función popular,
organizada por el Ayuntamiento de Íscar en torno a la festividad de San
Miguel, día 29 de septiembre, acabada ya la recolección de las mieses.
en la que se encontraba el Ayuntamiento,
pero acaban aprobando que hubiera festejos taurinos,
porque de lo contrario se producirían grandes alteraciones de orden
público, en especial por parte de los jóvenes del pueblo. En la
memoria de alcaldes y concejales estaba lo sucedido en el año 1913,
cuando la Corporación decidió que no hubiera novillos y el pueblo se
alborotó de tal manera, que hubo que concederlos por evitar males
mayores:
“La sesión tenía por objeto dar cuenta a esta corporación del desagrado general con que ha sido acogido por parte de este vecindario el acuerdo tomado en la sesión anterior, suprimiendo para las próximas fiestas las corridas de novillos que tradicionalmente y desde tiempo inmemorial vienen celebrándose en esta villa en los días 29 y 30 del actual, habiendo sido objeto dicho acuerdo de una importante alteración de orden público, acudiendo en numerosa manifestación a la casa del señor presidente, reiterando sus deseos de que les sean concedidos tales festejos, por ser una costumbre antigua y arraigada en la localidad...
... enterados los señores concurrentes de la veracidad de todo lo expuesto por el señor presidente y teniendo en cuenta que, de persistir en cumplir el acuerdo anterior, sería indispensable para conseguirlo adoptar muy enérgicas medidas contra los peticionarios y alteradores del orden, que son en número excesivamente considerable, habiendo de reclamarse gran número de fuerza armada, permaneciendo estancada hasta después de las fiestas, y considerando los disgustos y consecuencias funestas que en este caso pudieran sobrevenir y que luego serían lamentadas por todos, la Corporación, por la más absoluta unanimidad acuerda volver sobre el acuerdo anterior de fecha tres del actual, dejándolo sin efecto alguno y que, como en años anteriores, se celebren dos corridas de vacas bravas en los días 29 y 30 del actual, autorizando al señor alcalde para que contrate catorce reses para las dos corridas, al precio más económico posible, solicitando del señor gobernador la correspondiente licencia...”
![]()
Uno de los argumentos que solían esgrimir los mozos al pedir los novillos a la Corporación era que ya habían tenido lugar, un mes antes, por San Agustín, en la vecina villa de Pedrajas de San Esteban, con la que se mantenía una histórica rivalidad. También se establecían comparaciones con Olmedo y Alcazarén. Íscar no podía ser menos que sus vecinos.
Además de los festejos taurinos -encierros, novillo del alba, corridas y vacas por la noche- había baile público y fuegos artificiales. El baile se celebraba por la noche en el Salón de la Casa Consistorial, pagando las personas que desearan asistir, los hombres más que las mujeres. Los espectáculos eran amenizados por música de viento. La tradicional Banda de Coca amenizó las fiestas de San Miguel del año 1924, cobrando por su actuación 505 pesetas. En 1933 y 1935 lo hicieron las bandas municipales de Peñafiel y Tordesillas, respectivamente. Y no había muchas atracciones más. En el año 1941 se organizaron una carrera ciclista y un partido de pelota.
| SIGUIENTE | EL AUTOR |
![]()
![]()
![]()