Arquitectura popular en la villa de Íscar 

Carlos Arranz Santos 

Revista Íscarhoy, núm. 3, mayo de 2.000

ARQUITECTURA POPULAR 

MAESTROS ALBAÑILES Y CARPINTEROS

ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS DE INTERÉS

MAESTROS PUERTAVENTANISTAS

¿UN PATRIMONIO LLAMADO A DESAPARECER?

 

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ARQUITECTURA POPULAR

Las características físicas del medio determinaban los materiales usados en la construcción de los edificios. La piedra caliza, extraída en las canteras del Monte, se empleaba en los cimientos y partes inferiores de las paredes de todas las edificaciones, por humildes que fueran. En las mejores casas, el resto de las paredes se fabricaba también de piedra caliza. Generalmente, se empleaba piedra de sillería, labrada, por lo común, en forma de prisma rectangular, para construir las esquinas y cornisas, los dinteles y jambas de puertas y ventanas. Los espacios restantes se rellenaban con piedra de mampostería, es decir, piedra sin labrar, colocada sin sujeción a un orden determinado de hiladas y tamaños. Como mortero o trabazón de la piedra se usaba la argamasa, hecha con cal, arena y agua.

Foto 1. Entramado de madera de Calle Cristo del Arroyo (desaparecida)

 

 En las viviendas humildes, las paredes se fabricaban con piedra de mampostería o con adobes de barro y paja. Luego se revocaban o enlucían con una mezcla de cal y arena o con barro y paja. A veces los muros se encalaban o jalbegaban con cal. Las partes altas de las paredes, especialmente las laterales, se cerraban mediante entramados o tramones, unas estructuras de maderos, rellenas de piedra de mampostería o de adobes (Foto 1). A veces, el relleno se hacía mediante ladrillos, según puede aún observarse en el lateral de la casa número 4 de la calle Solana Alta (Foto 2). 

Foto 2. Entramado relleno con ladrillos en Calle Solana Alta.

La función de estos entramados de madera era doble: en primer lugar, aligerar de peso la casa; en segundo lugar, servir de juntas de dilatación de los materiales de relleno. Entramados semejantes se construían en el interior de las casas para alzar los tabiques de separación de las distintas dependencias.

 

En algunas casas muy antiguas, de pueblos cercanos, como Fuente el Olmo de Íscar, Chañe y San Cristóbal de Cuéllar, puede observarse cómo también las plantas bajas han sido realizadas a partir de una estructura formada por fuertes postes y vigas de madera, cuajada de piedra de mampostería o adobes . Los postes descansaban siempre en piedras, con objeto de evitar las humedades del suelo (Foto 3).

 

 

Foto 3, Pajar en Fuente el Olmo de Íscar.

El empleo del ladrillo no era muy corriente en Íscar. Además de en los antiguos ábsides románicos mudéjares de las iglesias de Santa María y San Pedro, y de los arcos de la Casa de Ayuntamiento, derribada en 1998, se manifiesta en algunas portadas, ventanales y cornisas de casas fabricadas con piedra. Sirva de ejemplo la casa de la capellanía de Puelles, en la calle del mismo nombre, con una elegante portada de ladrillo, en forma de arco, con su recuadro o alfiz, también de ladrillo. Un arco semejante, puede contemplarse en la calle de los Mesones, perteneciente a la puerta de acceso a una vivienda en parte derruida (Foto 4).

 

Portada ya derribada en la Calle de los Mesones
(Foto: abril de 1.991).

 

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MAESTROS ALBAÑILES Y CARPINTEROS

 Los antiguos constructores de edificios eran denominados maestros albañiles y carpinteros. Albañiles o alarifes, porque dominaban el arte de trabajar la piedra, el ladrillo, el yeso y materiales semejantes; carpinteros, porque eran diestros en serrar, labrar y colocar las numerosas maderas empleadas en edificar una casa. En Íscar, villa pinariega, se utilizaba, lógicamente, la madera de sus extensos pinares. Con maderas de diferentes longitudes y grosores se armaban las cubiertas y entramados de las casas: vigas, tirantes, sobradiles, soleras, estribos, postes, caballetes, ripias, etc. Las cabezas de algunas vigas, llamadas canecillos, sobresalían de las paredes de las fachadas, sirviendo de base al alero del tejado. En los edificios antiguos de Íscar se pueden ver canecillos muy variados, desde vigas serradas sencillamente en cuadro, hasta otras labradas primorosamente, ofreciendo variados perfiles de líneas alternas, cóncavas y convexas. (Foto 5 ) 

Los techos se cubrían con gruesos tablones de madera, denominados gualderas. Entre gualdera y gualdera se dejaba un pequeño espacio, que se rellenaba con piedras pequeñas unidas con yeso o espejuelo. En algunas casas, por ejemplo, en la de la capellanía de Puelles, en vez de piedras, se emplearon trozos de teja y roña de pino.

 Sobre las ripias o tablas de la cubierta se colocaban tejas árabes, que solían fabricarse, entre otros pueblos, en los tejares de Cogeces de Íscar, Alcazarén o Valviadero (Olmedo). En Tierra de Pinares era habitual colocar únicamente hiladas de tejas canales, cubriéndolas solamente con tejas cobijas en los caballetes y laterales del tejado. Esta costumbre llama mucho la atención a gentes de otras tierras, acostumbradas a ver todas las tejas canales de sus tejados cubiertas con otras tejas boca abajo. El acceso al tejado desde el desván o sobrado se hacía mediante unas ventanas llamadas buhardillas, con su caballete cubierto de teja (Foto 6).

Foto 5. Canecillos de vigas
en Calle San Marcos.
Foto 6. Buhardilla en Calle de los Mesones. Desaparecida (Foto año 1.989).

   

En las casas de distinción el pavimento habitual eran grandes baldosas rojas de arcilla cocida, muy gruesas, fabricadas en los mismos lugares que las tejas. Había también suelos hechos de guijarros de diversos colores, formando figuras geométricas. En el cercano pueblo de Cogeces existe un antiquísimo edificio, conocido popularmente como Casa de la Inquisición, cuyo suelo está realizado con numerosas tabas de animales.

 

En las viviendas humildes los suelos solían ser de tierra apisonada fuertemente. Cada cierto tiempo estos suelos de tierra eran untados con una pasta hecha de agua y boñigas de vaca. Yo recuerdo haber visto realizar esta operación, de pequeño, en la bodega de la casa de mis abuelos, en Pedrajas, mi pueblo. Me dicen que se hacía, porque con esta mezcla el suelo se endurecía e incluso quedaba más bonito. También se daban los suelos de tierra con unos polvos amarillos. Otros pavimentos, de gran dureza, se hacían con espejuelo, muy abundante en las laderas del Castillo. En algunas casas de labradores, como los ganados de labor tenían que entrar a los corrales por el portal de la casa, era necesario colocar un piso que soportara su peso, por ejemplo, de guijarros. Bajo los suelos de algunas casas se echaba una capa de roña molida, un perfecto aislante contra la humedad y el salitre.

 

En el corral, junto a pajares, gallineros, cochineras, etc., solía haber tenadas o cobertizos, donde cobijar el carro y los aperos de labranza. Las tenadas se apoyaban por un lado en las tapias del corral, mientras por el otro lo hacían en postes de madera que , a su vez, descansaban en piedras soleras con forma de tronco de pirámide (Foto 7). Las tapias, por lo general de adobes, debían aislarse convenientemente de la humedad: en su parte baja, con cimientos de piedra; en su coronación, unas veces, con hiladas de ladrillo y caballete de teja, otras, las más sencillas, con bardas de retama, ramera de pino o sarmientos de vid. En Fuente el Olmo de Íscar hemos podido comprobar el uso de la roña de pino, colocándola entre la piedra de los cimientos y los adobes de la parte superior de las tapias de un corral.

 

Foto 7. Tenada en ruinas frente a la Iglesia de San Miguel

Al corral se accedía por unas puertas de madera llamadas traseras o carreteras, fabricadas con largas tablas unidas al armazón con clavos de cabeza circular. Si este acceso al corral estaba cubierto por la planta superior o por el sobrado de la casa, se formaba un recinto denominado colgadizo, donde se guardaba el carro y algunos aperos de labranza. Si el acceso se hallaba al aire libre, las traseras se cubrían mediante un tejadillo a dos aguas, muy característico. Con objeto de que los carros al entrar al corral no provocaran daños en los muros a los que estaban sujetas las carreteras, se solían colocar dos piedras, una a cada lado, en posición ligeramente inclinada, de modo que permitieran el paso del carro (Foto 7).

 

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MAESTROS PUERTAVENTANISTAS

 La fabricación de las puertas y ventanas de las casas correspondía a los maestros puertaventanistas, de arraigada tradición en Íscar, base de la pujante industria de la madera de nuestros días. Las puertas de calle antiguas solían ser de tablas con clavos, de una hoja o de dos. Las de una sola hoja llevaban casi siempre un ventano o ventanillo en la parte superior central, por lo común con rejilla, para dar luz y poder hablar con quien llamara, sin franquear la entrada. Algunas tenían en la parte inferior un pequeño agujero circular, la gatera, que permitía la entrada y salida de los gatos, que mantenían la casa libre de roedores (Foto 8).

 

Foto 8. Traseras o carreteras en la Varga de Santa María

Las puertas del interior eran de entrepaños, generalmente de forma cuadrangular o rectangular, con diversos tipos de molduras (Foto 9). De tablas o entrepaños se hacían también las ventanas, algunas, como las de las buhardillas, de pequeño tamaño, con las espigas en forma de cruz, denominadas por eso cruceradas. Puertas y ventanas se herraban con diferentes tipos de pernios, cerraduras, aldabas, cerrojos, tiradores, llamadores, embocaduras de llaves, etc., forjados por los herreros en sus fraguas. Una manera sencilla de colorear puertas y ventanas, dándoles una tonalidad roja muy oscura, era aplicarlas una pintura fabricada mezclando sangre de animales con aceite y vinagre.

 

 

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ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS DE INTERÉS

 Muchas de las características de la arquitectura tradicional arriba expuestas pueden aún observarse contemplando las casas antiguas de Íscar y pueblos de alrededor. De las casas nobiliarias, pertenecientes a las familias Puelles, Herrera, Caviedes, etc., ya hemos hablado en el número anterior de Íscar hoy. Ahora queremos llamar vuestra atención sobre otros edificios y elementos constructivos de cierto interés. Un ejemplo de casa de buena construcción, con portada adintelada hecha con piedra de sillería, ventanas y puerta de balcón enmarcadas con ladrillo, buhardilla y puertas traseras, es la existente en la calle Ronda, número 69 (Foto 10). Una portada semejante puede contemplarse en la calle Cristo del Arroyo, número 2. A su costado, en calle Puelles, número 6, esquina a calle Real, hay una vieja casa construida en piedra de sillería, con interesante ventana adintelada.

 

Foto 9. Puerta de tablas y clavos redondos, con gatera, en Plazuela de San Pedro. Desaparecida (Foto: año 1.989) Foto nº 10. Puerta de entrepaños, de la Casa de la Capellanía de Puelles.

 

Entramados de madera con relleno de adobe sólo pueden ya encontrarse en las paredes laterales de algunas casas y paneras, ya que la fachada principal, aunque haya sido construida de la misma manera, se halla cubierta por revoques posteriores. Es el caso de la casa que lleva el número 57 de la calle Real, esquina a calle de la Olma, frente a la Plazuela de Barba. En la fachada principal, hoy revocada de cemento, un cartel pintado con letras negras dice textualmente: "Nº 65 CAFÉ DE ARENALES Nº 65". En la fachada lateral podemos contemplar de cerca la estructura de la casa, que denota gran antigüedad: paredes del piso superior fabricadas mediante entramados de madera rellenos de adobes, revocados con cal y arena; pared inferior, hecha de piedra de mampostería, de mayor anchura que el muro superior.

 

Paseando por las calles antiguas de Íscar, podemos observar otros detalles dignos de ser reseñados. En la fachada de casa que lleva el número 18 de la calle de San Marcos asoma una piedra labrada, que bien pudiera ser un capitel románico, de figuras desgastadas. Cerca de allí, en la calle Puelles, un azulejo, con letras de color azul, recuerda el nombre de dado a la calle. Pertenece, probablemente, a la primera rotulación hecha de las calles de Íscar, quizás a finales del siglo XIX. Azulejos más pequeños, con el número de la casa, sólo hemos visto dos, ambos con el número 5 antiguo: uno, roto, en la calle de los Mesones, junto a una antigua portada de ladrillo; otro en la casa que en la actualidad tiene el número 18 de la calle Luis Alonso Cascajo. En esta misma calle, que tiene forma de codo, junto a la puerta número 28, se halla sujeta a la pared una pequeña cabeza de caballo, hecha de hierro fundido, con una argolla en la boca, que servía para atar a las caballerías. Al lado, en el número 30, hay unas viejas puertas traseras, con una chapa clavada que nos recuerda que la casa estuvo asegurada en la compañía Covadonga.

 Una última llamada de atención, que no me resisto a dejar en el tintero. En la casa número 3 de la calle Cristo del Arroyo, una persona devota mandó colocar en lo alto de la fachada de su casa una serie de azulejos con la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Prometo preguntar quién mando ponerlos, cuándo y por qué.

 

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¿ UN PATRIMONIO LLAMADO A DESAPARECER ?

 

Foto 11. Casa tradicional en Calle Ronda nº 69.

 

En nuestro artículo El patrimonio histórico en la villa de Íscar, aparecido en el número anterior de Íscar hoy, afirmábamos que las viejas casas nobiliarias se encuentran en grave peligro de desaparición. Finalizando el año 1999, varias piedras labradas de la cornisa de la casa de los Herrera, sita en la calle Real, se desprendieron y cayeron a la calle. Es muy posible que esta casa tenga los días contados. Cuando redactamos estas líneas ha empezado a derribarse otra antigua casona en la misma calle Real, número 24, esquina a calle Eras. Si estas casas de buena construcción van desapareciendo poco a poco, escasas posibilidades de supervivencia tienen otras más sencillas, en su mayor parte de adobe y madera. Antes de que desaparezcan, insistimos en que sería necesario proceder a su estudio y catalogación. Además de su imagen, que ya es importante, algo más podrá salvarse de ellas, para ponerlo en nuevas casas, como recuerdo familiar o como pieza de museo. Por ejemplo, portadas de piedra, azulejos de numeración, canecillos de vigas, puertas y ventanas, herrajes, etc. Villas cercanas, como Cuéllar o Peñafiel, están promoviendo la restauración de las casas antiguas, como lugar de vivienda, establecimiento hostelero, sede de museos locales, oficina de turismo, etc. ¿ En Íscar no es posible ?

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puertasdepuradoras , cocinando con piñones